Cerveceros de oficio

Nico Ramallo: Spika

Mi nombre es Nicolás Ramallo, licenciado en Administración de carrera, maestro cervecero de profesión.
Siempre tuve la necesidad de hacer. Desde chico encontraba satisfacción en el lograr y cumplir las metas. Claro, me dí cuenta de esto ya siendo adulto. Y la principal característica que reconocí en mí fue ser curioso. La curiosidad por lo desconocido creo yo es uno de los principales motores de todo emprendedor. En un momento u otro lo que te lleva a evaluar un proyecto o una idea es la curiosidad que sentís de saber, saber si funcionará, saber de qué se trata, saber si podes hacerlo.
Esa curiosidad constante me llevó en un momento de mi vida, 12 años atrás, a investigar cómo se producía la cerveza y ahí encontré en un grupo de aficionados producirla en su casa. Hoy ese hobby se convirtió en mi profesión.Luego de 12 años de trabajar en relación de dependencia en el 2016 surgió la oportunidad junto a Fernando Salamanca de fundar Spika Beer Company, una compañía de cervezas, no sólo una fábrica de cervezas.
Nuestra visión no termina en el producto, sin duda el alma de nuestro proyecto y objeto de nuestra pasión. Nuestra visión como compañía es brindar una experiencia completa, es generar en nuestro público la misma pasión que sentimos por lo que hacemos, por el oficio de crear cervezas. Para esto estamos con varios proyectos on hold por toda esta situación, pero no dejamos de avanzar en las estrategias. Pero una de las cosas que tenemos en cartera hacer es una “La Fábrica Abierta” para brindar a los cerveceros caseros (los homebrewers) la oportunidad de cocinar en una fábrica artesanal.
Para ello emplazamos las instalaciones en pleno Capital Federal, y en pleno barrio de Palermo, porque si sólo fuéramos una fábrica tendría más sentido ir a un parque industrial o a un barrio más alejado. Elegimos estar cerca de nuestro público, porque no sólo queremos proveer de un producto, queremos generar una relación directa y cercana.
El rubro de las craft (artesanales) es un mundo muy joven en Argentina, y como todo rubro nuevo y en auge, se produce una afluencia de nuevos jugadores porque sienten o ven atractivo el negocio, pero no movidos por una verdadera vocación por el oficio.
Porque hacer cerveza es un oficio y como tal, tiene su grado de técnica, de fundamento científico, de aprendizaje que en décadas anteriores se hacía trabajando como aprendiz o ayudante. Hoy los oficios se están resignificando, basta con ver lo que pasa en el mundo con la panadería y la masa madre, la carpintería y las tendencias del scrapwood, zapateros artesanales, etc. La cerveza no es ajena a este proceso.
Nosotros somos cerveceros de oficio y por vocación, amamos lo que hacemos; no somos los únicos, pero a mi manera de verlo, por ahora, no somos la mayoría. Y esto nos hace a algunos de los que nos dedicamos al craft diferentes y capaces de hacer cosas que por el negocio, no las harías.
¿Queremos ser referentes del craft? ¡Claro! Esto también es un negocio, pero estamos convencidos que el crecimiento se da cultivando las relaciones con nuestros clientes uno a uno; somos una fábrica abierta.

17 de Agosto

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